sábado, 28 de febrero de 2026

Me gusta un hombre😩 🔫

 AYUDAAAAAA, chicas… estoy viviendo los primeros síntomas de un completo declive psicológico, emocional y probablemente espiritual…me volvió a gustar UN HOMBRE y no cualquier hombre, sino el que me tenía mal en la secundaria. 😩💔

Miren, les cuento el contexto para que entiendan mi dolor. Lo conocí cuando estaba en tercero de secundaria. Yo era nueva, no tenía amigas, y él… él se ofreció a llevarme a mi salón. En ese entonces usaba silla de ruedas manual, así que durante un mes entero, él fue quien me llevaba. No hablábamos mucho. O más bien, no hablábamos nada. Él no iniciaba conversación y yo estaba demasiado ocupada tratando de no morir de pena como para decir algo coherente.


Después hice amigas y dejamos de andar juntos, pero siempre se me hizo el niño más amable del mundo. Era gracioso, pero un poco torpe al interactuar y eso me daba una ternura que no les puedo explicar. Me di cuenta que me gustaba, pero me daba pánico decirle algo que no fuera "de amigos", así que literal evadí mis sentimientos y me hundí en mi propio mundo delulu.


Literal estaba tan mal que HICE UNA LISTA de nuestras interacciones ¿qué me pasaba? JAJAJAJJAJAJAJ. La leo ahora y me da ternura, pero sí estaba bien mal.


Cuando nos graduamos, pensé que finalmente sería libre. Libre de preguntarme por qué sonríe así. Libre de imaginar escenarios ficticios antes de dormir. Libre de analizar cada interacción como si fuera un mensaje cifrado. Pero el universo, en su infinito sentido del humor, decidió ponerlo otra vez en mi salón.


Al principio me hice la fuerte, pensé que ya lo había superado, pero verlo ahí me arruinó. Su mandíbula más definida que antes. Sus hombros más anchos. Más alto. Más guapo. Más él. Sus ojos son como mirar un atardecer atrapado entre edificios altos, las cejas pobladas y las pestañas más bonitas que he visto en mi vida, lo cual es profundamente injusto.


Lo que más coraje me da es que, igual que en la secundaria, a media escuela le gusta. Es horrible porque siempre me termino enterando de todas las niñas que mueren por él o veo cómo le coquetean en mi cara y me muero de celos. AAAAH, es que él les da un poco de entrada, les sigue el juego a todas pero a la vez es medio grosero con ellas... no lo entiendo.😩


Nunca me haría caso porque seguro busca un perfil súper diferente al mío: alguien más independiente, más extrovertida, más bonita, alguien más sana…alguien que no sea yo☹️. Siento que nuestros mundos no chocan, que soy un espectador en su película y que cada vez que sonríe es como un puñal en mi estómago porque sé que esa sonrisa no es "mía".


En fin, creo que moriré de celos, inseguridad e histeria. ¿Algún consejo para dejar de ser tan delulu o ya me rindo?

viernes, 27 de febrero de 2026

Mi estilo personal🎀



Vestirme es, para mí, construir el escenario de la película en la que quiero vivir ese día. No es solo ropa; es elegir qué personaje de anime quiero ser o qué canción de soft rock va a sonar mientras camino. Cuando visto así me siento muy cool, diferente, delicada, divertida y energética.

Si mi estilo fuera un lugar, se sentiría como caminar por una gran ciudad desconocida en Japón o corea; hay una sensación de descubrimiento y confort al mismo tiempo. Es una mezcla de estética Acubi, J-Fashion moderno y un toque de Balletcore desconstruido. Es una identidad visual que juega entre lo tierno y lo estructurado, inspirada profundamente en la cultura asiática y el Fairycore.



Mis Reglas de Oro 

Aunque parezca relajado, casi nunca es accidental. Tengo leyes innegociables para mantener la armonía:

• La Regla de Tres: Nunca uso más de tres colores. Es mi ancla visual.


Siluetas con Intención: Los pantalones siempre son ajustados de la cintura a la cadera y anchos de las piernas (wide leg). Me estilizan y me hacen sentir cómoda sin dejar de verme arreglada.


• El Ritual de las Capas: Las capas son una necesidad emocional. Construyo el atuendo poco a poco: blusa, cardigan, chamarra, abrigo. Siento que cada capa agrega una parte de mí; por eso el invierno me pertenece un poco más que el verano.



• Las Botas como Armadura: No uso cosas cortas en las piernas a menos que haya botas altas acompañándome. Las botas me dan seguridad. Son mi “ya estoy lista”.



Texturas, Colores y Detalles

Me gustan las prendas que parecen suaves incluso cuando no las tocas: faldas con movimiento, olanes, encajes y blusas con mangas que tienen presencia. Busco que mi atuendo sea interesante por el color, la forma y la textura; que nunca sea plano.




Mis colores parecen sacados de una fotografía vieja: rosa maquillaje, malva, beige crema, marrón chocolate, verde salvia, azul grisáceo y gris carbón. Nunca gritan. Son colores que se sienten como una tarde tranquila.




Nota sobre los accesorios: Siento mucha impotencia si faltan; los accesorios siempre elevan el look. Me gustan los aretes grandes aunque sean incómodos y los anillos dorados aunque no sean de mi talla. Son recordatorios de que me importa cómo me presento.


Para quienes miran (y para mí)


A quien le da miedo el "qué dirán", le digo: a esa persona que no le gustó tu look se le olvidará que te vio en menos de una semana. Pero a quien le gustó, lo habrás inspirado por mucho más tiempo. Tú te vas a sentir mucho mejor expresando lo que realmente eres.



domingo, 22 de febrero de 2026

Todos mis pasatiempos👻

 No sé en qué momento una persona acumula tantos pasatiempos. Supongo que siempre he sido algo inquieta y curiosa, cualidades que me han impulsado a probar muchas cosas que, con el tiempo, también me han ayudado a mantenerme medianamente más sana mentalmente de lo que estaría si no existieran.


El dibujo, el acrílico, el óleo y la acuarela han sido, durante mucho tiempo, mis traductores oficiales. Cuando no puedo explicar lo que siento, o cuando algo dentro de mí necesita existir fuera de mi cabeza, lo convierto en imagen. Es una forma de liberar espacio, de sacar pensamientos que de otra forma se quedarían atrapados.

Ver películas y series es otro de mis pasatiempos favoritos. Me parece increíble que, a través de una pantalla, puedas vivir historias completamente distintas a la tuya. Analizarlas es mi forma de entender cómo funciona el mundo, o al menos cómo se siente. Me gusta observar a los personajes, sus decisiones, sus miedos, sus errores. A veces siento que aprendo más de la ficción que de la realidad.


He de admitir que tengo una especie de fobia a ser estúpida, y por eso me preocupo profundamente por ejercitar mi mente. Me gustan los juegos como sudoku, Blockudoku, crucigramas y otros similares. No porque quiera demostrar nada, sino porque me tranquiliza saber que mi cerebro sigue activo, que sigue resolviendo, pensando, funcionando.


La música es, sin exagerar, una de las cosas más importantes en mi vida. Escucho música todos los días. Puedo pasar horas enteras descubriendo canciones nuevas o armando playlists que probablemente solo tienen sentido para mí. Me gusta leer las letras con atención e intentar encontrar el mensaje detrás de cada verso, como si estuviera descifrando pequeños secretos. También me gusta cantar, y aunque creo que lo hago bien, es algo que casi nadie sabe. Supongo que algunas versiones de nosotros existen solo en privado.

Hace poco comencé a aprender guitarra eléctrica porque me parece increíble la idea de poder interpretar las canciones que más me gustan. Aunque debo admitir que es mucho más difícil de lo que imaginaba. Mis dedos todavía no cooperan del todo, pero creo que eso también forma parte del proceso: ser principiante, equivocarte y continuar de todos modos.


También comencé a escribir más. Escribo sobre cualquier cosa, literalmente. Cosas que me pasan, recuerdos, pensamientos sin sentido, ideas sueltas. A veces escribo poemas, a veces canciones, a veces historias que solo existen en mi imaginación. Escribir es, en cierto modo, otra forma de entenderme.


Hay otros pasatiempos que me gustan mucho, pero que no practico con tanta frecuencia porque requieren dinero, y últimamente no es algo que me sobre. Me gusta leer libros, bordar y tejer, pero a veces la realidad limita las versiones de nosotros que podemos explorar. Aun así, me gusta pensar que esos pasatiempos no han desaparecido, solo están en pausa.


También existen los pasatiempos que todavía no empiezan, pero que ya existen dentro de mí. Aprender a editar videos. Escribir reseñas de cine. Armar rompecabezas durante horas. Hacer voluntariado. Aprender un idioma nuevo. Confeccionar ropa. Son versiones futuras de mí misma que todavía están esperando su momento.


Creo que tener pasatiempos es una de las formas más puras de autocuidado. No lo haces por obligación, ni por calificaciones, ni por dinero. Lo haces porque algo dentro de ti lo necesita. Los pasatiempos nos recuerdan que somos más que nuestras responsabilidades. Nos dan un lugar donde existir sin presión, sin expectativas.


Y creo que todos deberían tener al menos uno. No importa si no eres bueno, no importa si apenas estás empezando, no importa si nadie más lo ve. Porque al final, no se trata de ser bueno en algo, se trata de tener un lugar al cual regresar cuando necesitas volver a ti.


viernes, 20 de febrero de 2026

¿Quien es Avi Zamme?😱

 Holii, bienvenidos a mi segunda entrada ksjskaka. Esta vez hablaré un poco sobre mi, para quienes lean mis futuros escritos y sientan curiosidad de saber quién está detrás de todas esas palabras.👻



Puedes llamarme Avi Zamme, que es una mutación de mi nombre real. Nací el 18 de abril de 2008, en el norte de Mexico, el peor lugar para vivir si odias el calor tanto como yo😫. Actualmente estoy en tercero de prepa, en esa etapa extraña donde todos esperan que decidas quién vas a ser el resto de tu vida, incluso cuando tú apenas estás empezando a conocerte.


Si me conocieras en persona e intentaras entenderme solo por lo que hago, probablemente te rendirías a la mitad.


Soy una mezcla de contradicciones.


Hay días en los que soy increíblemente productiva, donde organizo ideas, empiezo proyectos y siento que por fin tengo control de algo. Y otros días donde dejo todo para después, paso horas en mi teléfono sin darme cuenta y me prometo que mañana sí voy a hacerlo mejor.


Incluso cuando trato de explicarme a mí misma, siento que el mensaje se pierde en la traducción. Porque gran parte de mí ocurre en silencio. En pensamientos que no digo. En emociones que no siempre muestro. En versiones de mí que solo existen dentro de mi cabeza.


Cuando estoy sola soy una versión mucho más ruidosa de lo que cualquiera imaginaría. Si estoy leyendo o viendo una serie, les hablo a los personajes como si pudieran escucharme, me río fuerte, grito cuando algo me emociona y maldigo cuando toman decisiones estúpidas. Canto a todo pulmón como si estuviera en un concierto privado, aunque nadie me haya dado micrófono. Paso horas perdida en mis pensamientos, imaginando escenarios que probablemente nunca pasarán. Abro TikTok “cinco minutos” y desaparezco un rato del mundo. Empiezo proyectos con una emoción intensa aunque exista una gran posibilidad de que no lo termine. Cuando estoy sola no soy silenciosa: soy caótica, creativa y completamente libre.



Soy un poco más introvertida que extrovertida. Existo en ese punto medio donde quiero conectar con las personas, pero también necesito regresar a mi propio mundo para sentirme en paz.


Puedo estar con alguien, escuchándolo con atención, asintiendo, entendiendo todo… y aun así guardarme mis propias palabras. No siempre porque no quiera decirlas. Sino porque no siempre sé cómo convertir lo que siento en algo que se pueda explicar



Mi timidez es extraña. No es constante. Hay personas con las que puedo hablar con naturalidad, y otras frente a las que siento que cada palabra pesa demasiado. Como si mi propia voz tuviera que pedir permiso antes de decir algo.


La gente nunca coincide cuando intenta describirme. Hay personas que me ven como súper extrovertida, que dicen que hablo muchísimo, que hago demasiados chistes y que siempre tengo algo que comentar. Con ellas puedo ser ligera, rápida, casi escandalosa. Pero hay otras que me perciben como muy callada, seria o incluso aburrida. Como si fuera alguien que apenas ocupa espacio. Y lo más extraño es que ambas versiones son reales. No es que finja; simplemente depende de cómo me haga sentir el lugar, la energía, la persona frente a mí. 


Honestamente, no soy buena convenciendo a nadie de nada. No porque no tenga opiniones, sino porque no siento la necesidad de imponerlas. Prefiero observar. Entender. Guardar.


Soy empática de una forma que a veces me cansa. Puedo notar cuando alguien cambia su tono de voz. Cuando algo no está bien, incluso si dicen que sí lo está. Es como si las emociones ajenas encontraran la forma de quedarse conmigo un rato. A veces eso significa que me importa demasiado. Y a veces significa que cargo cosas que no son mías.


No soy muy cariñosa físicamente, aunque me gustaría serlo más. No doy muchos regalos (soy estudiante y pobre, perdón), pero siempre estoy presente. Quiero que las personas que quiero me cuenten todo. Escucho. Intento ayudar. Y cuando pueda trabajar, quiero llenar de detalles a quienes amo.


Soy honesta, incluso cuando sería más fácil no serlo.

Soy leal, incluso cuando nadie me lo pide. Y creo en hacer lo correcto, incluso cuando nadie está mirando.


No siempre soy la mejor versión de mí. También procrastino. Me


distraigo. No siempre cuido mi cuerpo como debería. Paso demasiado tiempo en mi teléfono y no siempre descanso correctamente. A veces me digo que no soy suficiente, como si mi propio valor fuera algo que tuviera que demostrar constantemente. 


Chicos no creo que alguien haya llegado hasta aquí pero si es así espero que lo disfrutaras y causará algo bueno en ti. Gracias por leerme!🥺🫰


miércoles, 18 de febrero de 2026

¿Por que me abrí un blog?🧐

 Hace algunos días, mientras esperaba que pasaran por mí, estaba sentada junto a un compañero del colegio. El tiempo parecía suspendido, y por alguna razón presté más atención de lo habitual a un pensamiento que me había acompañado durante toda mi adolescencia: la sensación de que nada de lo que decía representaba realmente lo que quería decir. Como si mis palabras fueran apenas versiones incompletas de algo más profundo, algo que ni siquiera yo misma me atrevía a nombrar. 😣


Al día siguiente, mientras limpiaba mi habitación, encontré un escrito antiguo. No recordaba haberlo guardado. Al leerlo, sentí una mezcla de extrañeza y miedo. Era como encontrarme con una versión de mí que había quedado atrapada en el tiempo. Me asustó lo fácil que es olvidar quién fuiste, lo que sentiste, y todo aquello que en algún momento significó el mundo entero.


Dos días después, mi mente no encontraba descanso. Había un ruido constante dentro de mí, una inquietud sin forma clara. No sabía exactamente qué me abrumaba, solo sabía que no podía seguir ignorándolo. Sin otra salida, tomé un papel y un lápiz. Fue ahí, en ese gesto simple, donde entendí que lo único que realmente necesitaba era enfrentar mis propios pensamientos, dejar de huir de ellos y, por primera vez, escucharlos con honestidad.



Por esas razones—y por muchas otras que todavía no sé explicar del todo— decidí crear este blog. Un lugar donde puedo existir sin traducirme, donde puedo pensar sin interrumpirme, donde puedo ser sin necesidad de justificarme. Este espacio nace del deseo de entenderme, de observarme, y tal vez, de no olvidarme otra vez.


Este blog es una colección de fragmentos: pensamientos que aparecen cuando nadie está mirando, recuerdos que siguen respirando en silencio, experiencias que me transformaron aunque nadie lo haya notado. Aquí también vive la música que se siente como un eco, las películas y las historias que dejaron una marca invisible, la estética que refleja quién soy en determinados momentos, y las pequeñas observaciones que hago sobre la vida, las personas y el hecho, a veces extraño, de estar viva.


Este espacio no sigue un orden, ni pretende mostrar una versión definitiva de mí. Es, simplemente, un registro en proceso. Un lugar donde dejo lo que soy, lo que fui, y todo aquello que todavía estoy tratando de entender.💗