La música puede mejorar mi ánimo en un 80% fácilmente. Podría estar Podría estar muriendo y aún así una buena canción lograría sacarme una sonrisa. Por eso es una de las cosas que más amo en este universo.
Recuerdo escuchar muchísimo a bandas como Arctic Monkeys, The Strokes, Interpol, Franz Ferdinand, The Smiths, Wilco, Modest Mouse y Arcade Fire. Sus canciones llenaban mis días cuando todo lo demás parecía vacío.
Curiosamente, en mi casa nunca hubo mucha música. Mi familia casi no escucha nada y cuando lo hacen suelen ser siempre las mismas tres canciones de siempre. Después de tantos años escuchándolas, creo que desarrollé el impulso contrario: buscar música en todas partes.
Me gusta tanto descubrir música nueva como volver a las canciones que ya amo. Muchas veces encuentro música en TikTok, pero también me gusta investigar por mi cuenta: buscar géneros musicales, leer sobre artistas y descubrir quiénes han marcado la historia de la música.
Elegir artistas favoritos es casi imposible porque cambian constantemente. Últimamente escucho mucho a Rex Orange Country, Wallows, Dayglow, Conan Gray, Phoebe Bridgers y Faye Webster. Pero si soy honesta, hay muchísimos artistas con los que siento una conexión especial. Demasiados como para elegir solo uno.
Hay algo que siempre me frustra de mí misma y es que casi nunca recuerdo los nombres de las canciones. Puedo amar una canción, sentir que me representa completamente, escucharla día y noche… y aun así no saber cómo se llama. Pero si la escuchas conmigo te la voy a cantar completa y a todo pulmón.
No entiendo mucho a la gente que casi no escucha música. Para mí sería rarísimo. Cuando no escucho música siento que la vida se vuelve muy monótona, como si faltara algo que la haga más emocionante o más divertida. Demasiado silencio… ¿no?












