miércoles, 12 de agosto de 2026

Mis mantras de vida🧘‍♀️


¡Holaaa, lindaaas! El día de hoy quise traerles esta entrada porque sé que todos hemos tenido días en los que todo se siente más rápido que nosotros, más ruidoso y agobiante. No hay nada que me sirva más como autoayuda que recordar estas frases que me ayudan a abrazar lo impredecible, a enfrentar mis miedos y a recordar quién soy cuando todo lo demás tambalea.


Amor fati: Se traduce del latín como «amor al destino». Para mí, es un gran impulsor para aceptar y abrazar todo lo que me sucede, sea bueno o malo. No solo en el sentido de que era algo inevitable, sino también como algo necesario y valioso, porque al final ya forma parte de quien soy.


Carpe diem: La frase completa es «Carpe diem, quam minimum credula postero», que se traduce del Latin comk como «aprovecha el día y confía lo menos posible en el mañana». A veces me dejo llevar demasiado por la pena, la flojera o el mal humor momentáneo; esta frase me ayuda a valorar más cada día y a aprovechar hasta las más pequeñas oportunidades que me da la vida para disfrutarla. Me recuerda que el tiempo pasa rápido y que cada día que se va no regresa jamás.


Audentes fortuna iuvat: Este proverbio latino se traduce como «la fortuna favorece a los audaces». Me sirve de impulso cuando me da timidez o miedo hacer algo que sé que me traerá más ventajas que desventajas. Se sorprenderían de la cantidad de cosas que no he hecho solo por miedo a vivir; estoy harta de la timidez y esta frase me acompaña ahora que por fin la estoy enfrentando.


Vincit qui se vincit: Se traduce literalmente del latín como «vence quien se vence a sí mismo». Me enseña que para lograr la paz mental no hay que intentar cambiar o controlar a los demás, sino vencer a nuestra propia mente a través de la autodisciplina y el control emocional.


La vida es bella: Es una frase muy sencilla, pero me motiva enormemente en mis días más tristes. Cuando me pongo muy negativa y el mal humor me hace olvidar lo hermoso que me rodea, esto me conecta de nuevo con las maravillas de la naturaleza y, sobre todo, la ternura del amor. Me recuerda que lo que siento es solo un momento pasajero que no se compara con la inmensa belleza del planeta y todo lo que me queda por vivir.


Per aspera ad astra: Se traduce del Latin como «por el sendero áspero, hacia las estrellas». Esta frase me recuerda que todo mi trabajo duro, el cansancio, los tropiezos y el dolor son solo parte del camino que finalmente me llevará a alcanzar mis metas.


Aut viam inveniam aut faciam: Se traduce del Latin como «encontraré un camino o me haré uno». Me da muchísima fuerza mental para luchar por la justicia social, especialmente ahora que estoy creciendo y noto lo complicado que está el mundo, y lo tortuoso que puede volverse al ser una mujer con discapacidad.


Ex animo: Es una locución latina que significa «desde el corazón» o «con el alma». Me ayuda mucho cuando me siento estúpida por la forma en la que hice algo, por la forma en que me encariño fácil, me esfuerzo mucho por los demás y amo demasiado a quienes no sienten como yo. Me recuerda que somos lo que damos y que mi corazón siempre actúa desde la honestidad y los buenos sentimientos.


Y bueno, estos han sido los mantras más importantes para mí, los cuales me han acompañado desde que los conocí. Muchas gracias por leerme, espero que les haya gustado. Cuéntame en los comentarios: ¿ya conocías alguna de estas frases? ¿Tú también tienes frases que te sirven de apoyo cuando lo necesitas? ¿Cuál es la que más te marcó?

jueves, 6 de agosto de 2026

Mi verano en silencio🏖️

Holaaa, espero que estén muy bien y bueno por mi parte puedo contarles que este verano no fue para nada como en las películas. O bueno, tal vez sí, pero en una de esas películas independientes donde el sol quema fuerte afuera, se oyen risas de fondo en la alberca, y la protagonista está encerrada en su mundo pensando (que pelicula más mala si me lo preguntas a mí).


Estuve dos semanas en una casa de renta gigante con más de treinta personas de mi familia. Imagínate el caos: ruido todo el día, primos platicando, sobrinos corriendo, platos sonando en la cocina… todo ese ambiente cálido y dinámico de verano. Y yo solo estaba ahí, existiendo en medio de todos, sintiéndome extrañamente invisible. 


Nadie me hablaba mucho, así que me tocó entretenerme sola. Terminé pasando horas acostada en cualquier rincón cómodo que me encontrara, leyendo fanfics geis hasta que se me secara el cerebro o simplemente sentada en la piscina mientras disociaba.



A veces el silencio era tanto que me hacía pensar en lo bonito que habría sido haber crecido a la par de mis primos para no sentirme tan sola. O sea, ellos me caen bien y se ve que se divierten entre sí, pero creo que por la diferencia de edad nunca me he podido desenvolver al cien con ellos. Además, aunque los quiero, sus pláticas y chistes me parecen súper aburridos; son como demasiado sencillos y repetitivos, mientras que mi humor es básicamente decir la cosa más estúpida que se me venga a la mente o lanzar referencias que solo entendería alguien que pasa siete horas diarias en TikTok.


Además, ¡extraño a mis bebés! 😭💔 En las vacaciones pasadas todo era más divertido porque mis sobrinos eran unos bebés hermosos que me amaban y se la pasaban de pegostes jugando conmigo. Pero ahora son unas horribles bestias de siete añotes que parecen estar entrando a la adolescencia. Se volvieron super serios conmigo y ya ni me pelan por estar jugando entre ellos... 😭


De regreso en casa la cosa no mejoró mucho. He pasado la mayor parte de los días escondida en mi cuarto para no ver a los insoportables de mis hermanos mayores, con la música a todo volumen para no escuchar nada de afuera y maratoneando The Vampire Diaries como si mi vida dependiera de ello (¡omg, estoy amando esta serie!). Siento que estoy atravesando este proceso de crecer casi por mi cuenta.



By the way, he estado pensando mucho en cómo se ve mi cuerpo y en que debería comer menos porque en realidad no hago ejercicio, así que según yo no necesito tanta comida. Pero yo amo comer, joder. He tratado de restringirme (por favor, coman lo que su cuerpo necesita 🫂), PERO DIOS, qué horrible es el hambre! Y al final me termina ganando la tentación de comer azúcares y harinas en exceso. El punto es que llevo mucho tiempo con este tipo de pensamientos y estoy sospechando dafuk que son los inicios de un trastorno alimenticio . Ok, pero ese putito no me va a derrotar, porque aunque viva en mi cabeza, yo amo la comida y a mí nadie me quita mis galletas con leche ni mis pinches hot cakes con Nutella, alv.


Pero si algo me rescató de este verano insufrible, han sido mis amiguitas del alma que tanto amo. Cada vez que salimos, cada mensaje o cada plan que hacemos me regresa la vida, y por eso he estado buscando verlas lo más seguido posible. Todo el tiempo, cuando estoy con mi familia y me tratan mal, me pongo a pensar en lo mucho que las amo, en cómo me escuchan y en lo valiosa que me hacen sentir cuando me toman en cuenta. Es lo único que despeja todos mis pensamientos feos. Son, literalmente, mi cajita de fósforos en medio de todo esto.


En fin, así ha estado mi verano. No fue del todo divertido, pero he de decir que también disfruté de la tranquilidad, de la soledad y de flojonear bastante antes de entrar a la uni. ¿Ustedes también están de vacaciones? ¿Cómo la están pasando?

sábado, 1 de agosto de 2026

Momentos vergonzosos 😳

Hola hermosaaaas 👋 Debo de contarles que soy una persona muuuy vergonzosa: tooodo me da pena, y eso no es algo muy bueno cuando también eres bastante torpe y distraída como yo😭. El día de hoy les traigo mi top de momentos vergonzosos de los últimos 12 meses QUE NO SON LOS PEORES (los peores de verdad son esos que te dan ganas de jalarte las greñas cuando los recuerdas antes de dormir), ni tampoco son las únicas veces que me avergüenzo sola (cosa que me pasa varias veces a la semana). Pero sí son algunos que considero bastante divertidos, aunque en el momento haya sentido que me moría de la pena. Así que prepárense para reírse de mí (o conmigo, si me tienen un poquito de compasión). 


Adicta al alcohol 

Estaba hablando con una amiga en clase y la neta no estábamos prestando nada de atención. Nos distrajimos un segundo viendo los teléfonos y nos callamos. En eso, Vico me enseñó en Instagram un rol de canela con chocolate súper delicioso porque yo le había dicho que se me antojaba. Le intenté responder despacio, pero justo en ese instante el salón se quedó en un silencio sepulcral y a mí se me salió del alma decir: “Ay, qué rico😫.


Todo el mundo volteó a verme y se empezaron a reír. Resulta que el profesor estaba hablando de cerveza y, un segundo antes de mi comentario, había dicho: “Si te tomas un litro de cerveza...”. Me puse roja como un tomate y me empecé a reír, quedé como una alcohólica, joder. Siempre me pasa que estoy disttraída en mi burbuja y digo algo que se malinterpreta perfecto con la conversación de afuera😤😔


Escena de bullying

Estaba en la tiendita de la escuela haciéndole burla a una amiga porque le habían sacado un diente en el dentista. Ni se le notaba, pero yo solo quería molestarla, así que grité (porque siempre hablo gritando sin darme cuenta): “¡Y ESTÁ CHIMUELA, JA, JA, JA!”. Justo en ese milisegundo, va llegando una niña de dentadura particular... con una discapacidad de esas por las que llevan maestro sombra y todo🫣.


Hicimos contacto visual en absoluto silencio como por tres segundos. Fue tan random que mis amigas se empezaron a reír fuertísimo viéndola y yo me reí de puros nervios. Parecía literalmente una escena de bullying escolar. La niña se fue tan rápido que ni le pude pedir perdón ni aclararle que no era para ella. Espero de verdad que no se haya sentido mal😭. Para colmo, me la seguí topando en la escuela y se me quedaba viendo muchísimo😭.


Chico atropellado 

Terminando las clases, yo iba feliz por la banqueta de la escuela en mi sillita motorizada (muejeje) hacia mi carro. Ya estaba cerca y di la vuelta, pero al darla atropellé a un muchacho. Yo no lo vi venir pero el venía bien recio y me quiso rebasar😡... y pues le machuque su patita😭


Yo solo vi que se agachó y se fue brincando del dolor. Le grité: “¡AY, PERDÓN!”, pero como no volteó, pensé que no me había escuchado y grité más fuerte: “¡PERDOOOOON!” JAJAJAJAJAJJAJA. Se lo grité como tres veces y NUNCA volteó, solo lo vi yéndose cojeando 😭. Me dio muchísima pena y pensé en él toda la semana.


Mucho tiempo después, cuando ya se me había olvidado, un chico con el que tenía amigos en común me dijo: “Tú una vez me atropellaste”. Por fin pude ponerle cara a mi víctima y le pedí perdón de nuevo... aunque sigo creyendo que fue su culpa porque él sí me vio y me quiso atropellar a mí primero.


Un beso a mi profe

Estaba en el pasillo afuera del salón de una amiga platicando en lo que llegaba su maestro. Le pregunté: “¿Con quién te toca?” y me dijo el nombre de un profe que a mí se me hacía atractivo (y ella lo sabía). Así que me hice la chistosa y le dije: “¡Ay, qué guapo! Le das un beso de mi parte”😍


 Oigan, YO NO SÉ DESDE CUÁNDO ÉL ESTABA DETRÁS DE MÍ ESCUCHANDO TODO😰 Apareció de la nada y se empezó a reír, pero no dijo nada. Yo me fui corriendo de la vergüenza... y lo peor de todo es que a la siguiente clase me tocaba con él.


Y bueno, ¡eso es todo lo que revelaré sobre mí por ahora! Si llegaron hasta aquí, espero que se hayan divertido con mis tragedias tanto como yo lo hago ahora al recordarlas.

Por cierto, hay un pequeño secreto... una de estas historias no me pasó a mí, sino a una amiga 🤫 ¿Podrían adivinar cuál fue?


¿Cuál de todas estas situaciones sienten que fue la más humillante? ¿Han tenido experiencias parecidas? Déjenmelo en los comentarios para sentirme menos sola😭 Nos leemos en la próxima entrada, BAAIII

miércoles, 22 de julio de 2026

Te extrañaré bachiller 👩‍🎓

Hace algunos días viví mi último día siendo estudiante de preparatoria y, cuando me di cuenta de que eso de verdad estaba sucediendo, sentí un golpe súbito. Ya no había tareas pendientes, así que ese día fue todo libre. Envueltos en un ambiente nostálgico y ambiguo, apreciábamos nuestras últimas horas reunidos en ese lugar que nos había visto crecer. Ahora escribíamos en nuestras camisetas en forma de celebración y con el objetivo de no olvidar lo que fuimos cuando éramos unidos y nos sentíamos eternos.

Nos sentamos en las mismas bancas de siempre, bajo la sombra de nuestro árbol, mientras el viento nos soplaba en el rostro y la escuela poco a poco se iba quedando vacía. Nos quedamos ahí, recordando los momentos imposibles de olvidar. Al salir, recorrí por última vez por esa banqueta bajo los árboles en la que esperé junto a mis amigos durante tres años, sabiendo que una parte de mí se quedaba ahí.




Durante tres años me quejé de despertar tan temprano, copié todas las tareas a última hora, insulté a sus espaldas a profesores inocentes JAJAJAJAJJA, nunca estudié para los exámenes aun jurando que no aprobaría. Pero también pensé incontables veces que no quería que todo esto acabara.


Y siempre supe que no voy a extrañar las tareas ni los exámenes. Voy a extrañar las conversaciones en los pasillos, las risas antes y durante la clase, los maestros que realmente hicieron una diferencia y esa tranquilidad de saber que mañana volvería a ver a las mismas personas.



Si pudiera hablar con mi versión que estaba por entrar a primer semestre, le diría que deje de preocuparse tanto y no se deje llevar por lo que sobrepiensa, la mayoría de las veces no es tan grave. Le diría que afronte su miedo a expresarse en voz alta porque, cuando lo haga, van a llegar personas que amarán escucharla. Y que no dé por hecho a las personas a su alrededor porque por algo el destino nos hizo coincidir; trata de conocerlos de verdad, vuélvete lo más cercana posible, al final es lo más valioso que te llevarás.



He cerrado una parte importante de mi vida. No sé exactamente lo que está por venir. Tengo mucho miedo de mi futuro, más del que he tenido en toda mi vida, pero voy decidida a dar lo mejo de mí en esta nueva etapa donde los sueños apenas empiezan a tomar forma. Me da una curiosidad enorme descubrir cómo será la vida universitaria, cómo serán las clases y qué tipo de personas voy a conocer... me ilusiona saber qué tan cercana me volveré de ellas.



Por último, quiero expresar mi agradecimiento a quienes hicieron esta etapa más llevadera:

A mis primeras amigas, en especial Rosalí y Ayla, que cuando me vieron por primera vez fueron a hablarme y desde ahí no me dejaron sola, volviéndonos inseparables por el resto del bachillerato.

A mis amigas que conocí en el último año, Vico, Tulu y Dana, que fueron lo mejor que me pasó en los últimos dos semestres; sin ustedes no habría sobrevivido en el grupo pedorro que nos tocó💔.

A todas mis amigas en general por siempre acompañarme, escucharme incluso cuando no tenía nada que decir y era estúpida, hacerme reír tanto incluso en los días difíciles, siempre demostrarme lo mucho que me aprecian, dejarme ser mi versión más auténtica cuando estoy con ustedes, y por pasarme las tareas claro JAKAKAJAJAKB, que sin ustedes no hubiera egresado 😭🫶.

 


A mis profesores favoritos, Pedriux, Alvarito e Yrurzun: esperaba todo el día a que llegara la hora de su clase; siempre estuvieron ahí para escucharnos y se esforzaron para que su clase fuera diferente, más entretenida y divertida con sus chistes y anécdotas. Siempre los recordaré como la increíble calidad de persona que son.

 

No se como terminar este escrito así que solo voy a decir baaiii👋😭

lunes, 29 de junio de 2026

Mi primer corazón roto💔

 ¡Holaa preciosaaas! Hoy les traigo probablemente la entrada más vulnerable que he escrito hasta ahora, así que les pido mucha empatía y respeto. La verdad es que llevo mucho tiempo queriendo escribir esto y al mismo tiempo evitándolo, porque todavía me mueve un poco demasiado.



Es imposible para mí no sentirme absurdamente patética cuando hablo de esto. Sobre todo porque se suele hablar de corazones rotos en situaciones de noviazgos y no de la forma en que yo lo sentí. A veces pienso en todo lo que he llorado por esto y me avergüenza tanto, porque probablemente ella ni siquiera se imagina el tamaño del vacío que dejó en mí.


Ella y yo éramos amigas literalmente desde que tengo memoria. Ni siquiera recuerdo cuándo la conocí porque éramos demasiado pequeñas, realmente estuvo presente durante toda mi vida.


Durante años nuestra relación fue, sin exagerar, una de las cosas más importantes de mi vida. Durante mucho tiempo intenté encontrar una forma sencilla de explicar lo que ella significaba para mí, pero nunca pude.


Decir que era mi mejor amiga se siente insuficiente. Decir que era como una hermana tampoco termina de encajar. Había algo en nuestra relación que siempre me pareció difícil de nombrar. Solo sé que ella ocupaba un lugar que nadie más ha ocupado jamás.


Y quizás por eso sentía  que había momentos que no eran de amigas ni hermanas. Me tomaba del muslo mientras hablábamos, me abrazaba durante mucho tiempo, me daba muchos besos en la mejilla o se reía exageradamente de mis chistes estúpidos. Probablemente para ella no significaban nada especial, pero yo me aferraba a esos momentos más de lo que debería.


Pasaron los años y llegó un momento en el que sentía que no podía estar más unida an ella y entonces empezó a cambiar. Sé que suena injusto decirlo así, porque las personas cambian todo el tiempo, pero es la forma más honesta que encuentro de describirlo.


Comenzó a hablar con un chico y eventualmente empezó a gustarle. La verdad es que nunca me cayó bien. Me parecía inmaduro, desagradable y, sinceramente, bastante idiota, pero tampoco creo que sea el villano de esta historia. Nunca pensé que él la hubiera cambiado ni que fuera responsable de todo lo que pasó después.


Al principio intenté ser comprensiva. Era normal que quisiera pasar tiempo con alguien que le gustaba y jamás esperé seguir ocupando exactamente el mismo lugar en su vida. Las personas crecen, se enamoran y conocen gente nueva; eso es completamente normal. El problema fue que, poco a poco, nuestra amistad empezó a sentirse cada vez más unilateral.


Todas nuestras conversaciones giraban alrededor de ella y sus nuevos amigos. Todo terminaba hablando de ellos. Yo intentaba contarle algo sobre mi día y de alguna manera volvíamos a hablar de ellos. Intentaba cambiar de tema y regresábamos a ellos. Al principio escuchaba con paciencia porque era mi mejor amiga y me importaba lo que sentía, pero después de meses empecé a preguntarme si ella todavía sentía la misma curiosidad por mi vida que yo sentía por la suya.


Poco a poco empecé a sentir que me había convertido en una espectadora de su vida en lugar de formar parte de ella. Y aun así seguía buscando excusas para justificarla. Porque la quería muchísimo. Porque era mi mejor amiga.


Con el tiempo dejó de visitarme tan seguido. Después dejó de visitarme casi por completo. Cada vez que la invitaba a salir tenía una excusa distinta. No podía. Ya tenía planes. No tenía dinero.  Lo extraño era que después veía todo lo que compraba o las cosas que hacía con otras personas y me quedaba preguntándome por qué para todos parecía haber tiempo, energía y dinero, excepto para mí.


Se volvió más difícil reconocerla. Parecía haber desarrollado una especie de indiferencia hacia las personas que no podían ofrecerle algo que considerara importante. Dinero, popularidad o algún beneficio. Y cada vez que veía eso sentía una mezcla extraña de tristeza y decepción, porque no era la persona que yo recordaba.


Las comparaciones tampoco ayudaban. Empezó a decirme que debería salir más, que debería ir a fiestas, que debería tomar alcohol, que debería tener más amigos. Me comparaba constantemente con otras amigas suyas y muchas veces me dejaba claro que prefería estar con ellas. 


Y sí, tiene todo el derecho del mundo a preferir a otras personas. Lo que nunca entendí fue por qué necesitaba decírmelo. ¿Por qué hacer comparaciones?¿Por qué recordarme una y otra vez que yo era la segunda opción? Creo que esa fue una de las cosas que más me lastimó. Porque yo jamás la hice sentir reemplazable. Jamás. Mientras ella elegía constantemente a otras personas, yo seguía eligiéndola a ella.


Durante mucho tiempo pensé que si esperaba lo suficiente todo volvería a ser como antes. Que esto solo era una etapa rara de su desarrollo y que algún día regresaríamos a sentarnos juntas durante horas hablando de cualquier tontería. Que algún día volvería a buscarme como antes. Pero ese día nunca llegó.


La última etapa fue extraña. Ya casi no hablábamos. Nuestra comunicación se reducía a los TikToks que yo le enviaba y que ella cada vez respondía menos. Hasta que un día me di cuenta de que llevaba semanas enviándole cosas sin recibir prácticamente ninguna respuesta. Y dejé de hacerlo. Fue una decisión ridículamente pequeña, pero para mí significó admitir algo que llevaba meses evitando. Nuestra amistad había terminado.



El vacío que dejó fue algo que nunca había sentido antes. Tenía otras amigas, tenía gente que me quería, pero aun así me sentía completamente sola. Era una soledad distinta, una que se instalaba incluso cuando estaba rodeada de personas. Literalmente me dolía el corazón. Supongo que eso es lo que pasa cuando pierdes a alguien que estuvo contigo durante toda tu vida.


Después de eso hizo un par de intentos tímidos por reanimar nuestra relación: algunas visitas monótonas, algún TikTok nostálgico, una invitación a su cumpleaños y otra para salir. Pero había algo en cada uno de esos intentos que me hacía entender que nunca había comprendido cuánto me había lastimado todo lo que pasó.


Ya había pasado demasiado tiempo y, aunque me moría por responder sus mensajes, por ir a esa cena, por regresar a ella y contarle cuánto la extrañaba, no lo hice. Sabía que ella ya no era la versión que yo añoraba. La persona que había perdido llevaba mucho tiempo desapareciendo delante de mis ojos, mucho antes de que nuestra amistad terminara. Volver solo habría significado aferrarme a un recuerdo y abrir una herida que apenas empezaba a cicatrizar.


Y, aun así, nunca dejé de quererla. Hay personas a las que uno ama de una forma tan profunda que incluso aprende a hacerlo desde la distancia. Siempre guardaré con cariño la niña que creció conmigo, aunque ya no exista en la persona que es hoy.