Ver películas y series es otro de mis pasatiempos favoritos. Me parece increíble que, a través de una pantalla, puedas vivir historias completamente distintas a la tuya. Analizarlas es mi forma de entender cómo funciona el mundo, o al menos cómo se siente. Me gusta observar a los personajes, sus decisiones, sus miedos, sus errores. A veces siento que aprendo más de la ficción que de la realidad.
He de admitir que tengo una especie de fobia a ser estúpida, y por eso me preocupo profundamente por ejercitar mi mente. Me gustan los juegos como sudoku, Blockudoku, crucigramas y otros similares. No porque quiera demostrar nada, sino porque me tranquiliza saber que mi cerebro sigue activo, que sigue resolviendo, pensando, funcionando.
La música es, sin exagerar, una de las cosas más importantes en mi vida. Escucho música todos los días. Puedo pasar horas enteras descubriendo canciones nuevas o armando playlists que probablemente solo tienen sentido para mí. Me gusta leer las letras con atención e intentar encontrar el mensaje detrás de cada verso, como si estuviera descifrando pequeños secretos. También me gusta cantar, y aunque creo que lo hago bien, es algo que casi nadie sabe. Supongo que algunas versiones de nosotros existen solo en privado.
Hace poco comencé a aprender guitarra eléctrica porque me parece increíble la idea de poder interpretar las canciones que más me gustan. Aunque debo admitir que es mucho más difícil de lo que imaginaba. Mis dedos todavía no cooperan del todo, pero creo que eso también forma parte del proceso: ser principiante, equivocarte y continuar de todos modos.
También comencé a escribir más. Escribo sobre cualquier cosa, literalmente. Cosas que me pasan, recuerdos, pensamientos sin sentido, ideas sueltas. A veces escribo poemas, a veces canciones, a veces historias que solo existen en mi imaginación. Escribir es, en cierto modo, otra forma de entenderme.
Hay otros pasatiempos que me gustan mucho, pero que no practico con tanta frecuencia porque requieren dinero, y últimamente no es algo que me sobre. Me gusta leer libros, bordar y tejer, pero a veces la realidad limita las versiones de nosotros que podemos explorar. Aun así, me gusta pensar que esos pasatiempos no han desaparecido, solo están en pausa.
También existen los pasatiempos que todavía no empiezan, pero que ya existen dentro de mí. Aprender a editar videos. Escribir reseñas de cine. Armar rompecabezas durante horas. Hacer voluntariado. Aprender un idioma nuevo. Confeccionar ropa. Son versiones futuras de mí misma que todavía están esperando su momento.
Creo que tener pasatiempos es una de las formas más puras de autocuidado. No lo haces por obligación, ni por calificaciones, ni por dinero. Lo haces porque algo dentro de ti lo necesita. Los pasatiempos nos recuerdan que somos más que nuestras responsabilidades. Nos dan un lugar donde existir sin presión, sin expectativas.
Y creo que todos deberían tener al menos uno. No importa si no eres bueno, no importa si apenas estás empezando, no importa si nadie más lo ve. Porque al final, no se trata de ser bueno en algo, se trata de tener un lugar al cual regresar cuando necesitas volver a ti.





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