Puedes llamarme Avi Zamme, que es una mutación de mi nombre real. Nací el 18 de abril de 2008, en el norte de Mexico, el peor lugar para vivir si odias el calor tanto como yo😫. Actualmente estoy en tercero de prepa, en esa etapa extraña donde todos esperan que decidas quién vas a ser el resto de tu vida, incluso cuando tú apenas estás empezando a conocerte.
Si me conocieras en persona e intentaras entenderme solo por lo que hago, probablemente te rendirías a la mitad.
Soy una mezcla de contradicciones.
Hay días en los que soy increíblemente productiva, donde organizo ideas, empiezo proyectos y siento que por fin tengo control de algo. Y otros días donde dejo todo para después, paso horas en mi teléfono sin darme cuenta y me prometo que mañana sí voy a hacerlo mejor.
Incluso cuando trato de explicarme a mí misma, siento que el mensaje se pierde en la traducción. Porque gran parte de mí ocurre en silencio. En pensamientos que no digo. En emociones que no siempre muestro. En versiones de mí que solo existen dentro de mi cabeza.
Cuando estoy sola soy una versión mucho más ruidosa de lo que cualquiera imaginaría. Si estoy leyendo o viendo una serie, les hablo a los personajes como si pudieran escucharme, me río fuerte, grito cuando algo me emociona y maldigo cuando toman decisiones estúpidas. Canto a todo pulmón como si estuviera en un concierto privado, aunque nadie me haya dado micrófono. Paso horas perdida en mis pensamientos, imaginando escenarios que probablemente nunca pasarán. Abro TikTok “cinco minutos” y desaparezco un rato del mundo. Empiezo proyectos con una emoción intensa aunque exista una gran posibilidad de que no lo termine. Cuando estoy sola no soy silenciosa: soy caótica, creativa y completamente libre.
Soy un poco más introvertida que extrovertida. Existo en ese punto medio donde quiero conectar con las personas, pero también necesito regresar a mi propio mundo para sentirme en paz.
Puedo estar con alguien, escuchándolo con atención, asintiendo, entendiendo todo… y aun así guardarme mis propias palabras. No siempre porque no quiera decirlas. Sino porque no siempre sé cómo convertir lo que siento en algo que se pueda explicar
Mi timidez es extraña. No es constante. Hay personas con las que puedo hablar con naturalidad, y otras frente a las que siento que cada palabra pesa demasiado. Como si mi propia voz tuviera que pedir permiso antes de decir algo.
La gente nunca coincide cuando intenta describirme. Hay personas que me ven como súper extrovertida, que dicen que hablo muchísimo, que hago demasiados chistes y que siempre tengo algo que comentar. Con ellas puedo ser ligera, rápida, casi escandalosa. Pero hay otras que me perciben como muy callada, seria o incluso aburrida. Como si fuera alguien que apenas ocupa espacio. Y lo más extraño es que ambas versiones son reales. No es que finja; simplemente depende de cómo me haga sentir el lugar, la energía, la persona frente a mí.
Honestamente, no soy buena convenciendo a nadie de nada. No porque no tenga opiniones, sino porque no siento la necesidad de imponerlas. Prefiero observar. Entender. Guardar.
Soy empática de una forma que a veces me cansa. Puedo notar cuando alguien cambia su tono de voz. Cuando algo no está bien, incluso si dicen que sí lo está. Es como si las emociones ajenas encontraran la forma de quedarse conmigo un rato. A veces eso significa que me importa demasiado. Y a veces significa que cargo cosas que no son mías.
No soy muy cariñosa físicamente, aunque me gustaría serlo más. No doy muchos regalos (soy estudiante y pobre, perdón), pero siempre estoy presente. Quiero que las personas que quiero me cuenten todo. Escucho. Intento ayudar. Y cuando pueda trabajar, quiero llenar de detalles a quienes amo.
Soy honesta, incluso cuando sería más fácil no serlo.
Soy leal, incluso cuando nadie me lo pide. Y creo en hacer lo correcto, incluso cuando nadie está mirando.
No siempre soy la mejor versión de mí. También procrastino. Me
distraigo. No siempre cuido mi cuerpo como debería. Paso demasiado tiempo en mi teléfono y no siempre descanso correctamente. A veces me digo que no soy suficiente, como si mi propio valor fuera algo que tuviera que demostrar constantemente.
Chicos no creo que alguien haya llegado hasta aquí pero si es así espero que lo disfrutaras y causará algo bueno en ti. Gracias por leerme!🥺🫰


No hay comentarios.:
Publicar un comentario