Lo primero que hice fue dejar de esperar a “tener confianza”. Antes me limitaba muchísimo al hablar con alguien solo porque no era una persona cercana, pero me di cuenta de que justamente eso me quitaba la oportunidad de que llegara a serlo.
Mientras todo esto pasaba, también me puse a observar más mi alrededor y a fijarme en las formas en las que la gente empezaba conversaciones naturalmente. Estas fueron algunas de las técnicas que más me gustaron:
• Pedir recomendaciones
Cuando le pides recomendaciones a alguien, indirectamente le estás diciendo que confías en su gusto. Además, deja abierta la posibilidad de volver a hablar después.
Ejemplos:
“Recomiéndame una película que de verdad te haya traumado.”
“Necesito música nueva, ¿qué estás escuchando últimamente?”
“¿Cuál es el mejor restaurante de sushi al que has ido?”
• Acordarte de las personas
Puede ser recordar algo que les gusta, algo que mencionaron antes o incluso relacionarlas con cosas aleatorias. Hace que se sientan escuchadas.
Ejemplos:
“Vi un libro de gatos y me acordé de ti. ”
“Escuché una canción que siento que te gustaría muchísimo.”
“Vi una cafetería y me acordé de la que me recomendaste.”
• Hacer preguntas inesperadas
Las preguntas raras, profundas o graciosas hacen que las personas quieran responder y ayudan muchísimo a conocerlas mejor.
Ejemplos:
“¿Qué harías si mañana te vuelves famoso de la nada?”
“¿Cuál es la mentira más absurda que dijiste de niño?”
• Transmitir emoción
Las emociones se contagian muchísimo. A veces decir algo random pero con emoción hace que la conversación se sienta más viva y divertida.
Ejemplos:
“Estoy demasiado feliz porque encontré una sudadera que llevaba buscando meses 😭”
“Necesito desahogarme: perdí media hora buscando algo y lo tenía en la mano.”


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